“Amar lo que hacemos, puede ser la posibilidad de amar lo que tenemos” Magdalena Contreras.
Tomando como referencia las palabras de la profesora clara cuervo, me hizo recordar y retroceder en el tiempo y como inicio mi etapa de lectura y escritura; cuando era niña recuerdo que en la institución donde estudiaba era muy importante la lectura y la escritura, de hecho saber leer y escribir era lo más relevante para los docentes lo que no se indagaba era el ¿cómo? He ahí donde iniciaba el problema y la frustración de los que queríamos leer y escribir. Los docentes en su mayoría nos imponían los textos de lectura entonces la lectura se tornaba aburrida y poco agradable, al mismo tiempo nos inculcaban el trabajo escrito que tenía una directriz especial, nombre de los personajes, espacios donde se desarrollaba la narración y el siempre y aburrido resumen de la obra.
¿Realmente valía la pena utilizar el tiempo en este ejercicio?
Pasando el tiempo en básica al igual que en primaria muchos de los textos fueron impuestos para la lectura y luego los mismos temas o aumentaban un trabajo de exposición y aun más con carteleras de refuerzo, en esta etapa era importante leer obras literarias de Shakespeare, muy lindas para unos pero para otros no puesto que el lenguaje era bastante complicado, entender e interpretar estas lecturas no era tarea fácil y que nos sedujera a seguir leyendo, por el contrario como no era de nuestro gusto se tornaba aburrida y poco divertida.
¿Dónde queda la participación del estudiante?
Cuando inicie mi carrera como docente quise mejorar la forma de leer y escribir en mis estudiantes aunque para mí el lenguaje de los signos matemáticos me parecía súper interesantes, inicie dictando el área de matemáticas luego cuando me di cuenta que la solución de problemas no se hacía de muy bien pues la lectura para su interpretación y luego solución no era la correcta y muchas situaciones que me dieron a entender que debía buscar otra forma de leer y escribir para que mis estudiantes se sintieran llamados a realizar actividades con agrado y sobre todo en forma divertida.
De tal manera que me di cuenta que debía iniciar unas clases de lengua castellana en las que los estudiantes participaran activamente, inicie llevándolos a la biblioteca para que escogieran cuentos o libros que les llamaran la atención al comienzo no era el sitio más querido por ellos pero poco a poco se dieron cuenta que era el lugar más divertido, lecturas individuales, en grupo y luego socializar en el aula era bastante agradable, ahora iniciamos un trabajo de lectura y escritura utilizando la tecnología, los estudiantes me envían correos con tareas especificas y que refuerzan temas vistos, empezar el escrito de los diarios basado en la película escritores de la libertad, la experiencia se hace con los chicos de cuarto y quinto de primaria, es una experiencia fabulosa, pues muchos quieren que lo lea pues para ellos es un medio para plasmar sus inquietudes, alegrías, tristezas y todo aquello que les es difícil expresar en forma oral o que no les hemos escuchado por algún motivo, conocer a los hermosos seres humanos que tengo al frente y lo hermoso de cada uno me enriquece en valores y potencia mi lenguaje.
De igual manera la licenciatura me ha hecho querer estas actividades de leer, escribir, interpretar y corregir, hace enriquecer mi lenguaje en todas las dimensiones.